Sello de Lacre

La Espada del Padre de la Patria

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| Sargento Mayor Rómulo José Yegros Speratti |
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![]() Nació mi hijo Rómulo José dÃa Lunes a las doce y media horas del dÃa 6 de Julio de 1818 al séptimo año de libertad y tercer año de Dictadura de la República. Lo bautizó el Cura excusador de la Catedral Don José JoaquÃn FrasquerÃ, su padrino el cura rector de la misma Santa Iglesia Dr. Don José Hipólito Quintana en Bautismo solemne al siguiente dÃa siete del mismo mes, siendo la …………de tres dÃas en el del nacimiento del año de ………mi hijo Rómulo José Yegros y pa. qe. conste lo firmo. (Fdo.) FULGENCIO YEGROS El Brigadier General Fulgencio Yegros suscribe esta acta unos años antes de ser fusilado por el ególatra que tanto mal causó a nuestra Patria, el supremo dictador José Gaspar RodrÃguez de Francia. Rómulo José Yegros es el penúltimo de sus hijos y es en quien deposita toda su confianza, jamás defraudó y antes bien demostró al mundo entero que el apellido Yegros es sinónimo de valor, prudencia y rectitud. Siendo muy joven siguiendo la trayectoria luminosa emprendida por su padre al que perdió cuando era un niño se decidió abrazar la carrera militar donde pronto llegó a imponerse por sus excelsas virtudes sobre todos sus compañeros de armas. Dice Don Carlos Antonio López al referirse en torno a Rómulo: "Parece haber heredado todo lo virtuoso de su progenitor, pues es el primero en el seno de sus compañeros, el primero en el respeto y la disciplina como asà mismo en el estudio. Es un hombre llamado a ocupar un puesto de honor entre todos. ¿Por qué pues entonces no enviarlo a Europa a perfeccionar sus estudios? Es el más llamado sin lugar a dudas e irá en compañÃa de mi hijo Francisco Solano y otros en breve plazo. En 1833 era Capitán del Ejército Paraguayo y acompañaba, como Ayudante, al Brigadier General Francisco Solano López en su misión diplomática en Europa. Llevó un diario de la misma, parcialmente publicado muchos años después. Entre 1856 y 1861 mantiene correspondencia con su tÃo Antonio Tomás, que vivÃa en su estancia de Isla Alta, en el partido de Quyquyhó y parece desprenderse de su contexto que antes de esa época la comunicación entre ambos habÃa sido poco frecuente, si la hubo, a punto tal que Rómulo en 1856 no conoce aún sino de nombre a los hijos de su tÃo. Ya Sargento Mayor, en 1861 contrae matrimonio con Úrsula Urbieta, de la que tendrá sucesión. Sigue siendo Edecán del Brigadier General Francisco Solano López, a la sazón Ministro de Guerra y Marina, hasta que a poco de elegido éste Presidente de la República, será reducido a prisión con el diputado Várela, el Juez Lezcano, los PP. Corvalán y MaÃz, y otras personas. Con motivo de las grandes batallas de 1866, fue liberado y reincorporado al Ejército con el rango de Sargento. Según el Coronel Juan Crisóstomo Centurión [1], murió de resultas de las heridas recibidas en la batalla de TuyutÃ, del 24 de Mayo de 1866. "El 26 fui al hospital, instalado en algunos ranchos en el camino de Humaitá, a visitar a los heridos de orden de López. Entre tantos estaba allà el Mayor Yegros, antiguo edecán del Mariscal, que habÃa caÃdo preso junto con el padre MaÃz y otros cuando la elección de aquél a la presidencia de la República. Estaba gravemente herido, habiendo peleado con el grado de Sargento. Me llamó para encargarme que dijera al Mariscal, que estaba satisfecho porque le habÃa proporcionado la ocasión de derramar su sangre por la patria, cumpliendo asà con su juramento de ciudadano. Pocos dÃas después murió". La tradición familiar, transmitida por un hijo suyo, sostiene que su muerte se produjo a raÃz de la batalla del Sauce, del 16 al 18 de julio de 1866. Centurión, que escribÃa mucho más tarde, pudo equivocarse en la identificación del combate, ya que uno y otro fueron por igual encarnizados y de numerosas bajas. Pero queda como un hecho concreto que Rómulo José Yegros, haciendo Honor a la larga y Honrosa tradición de sus mayores, dio su Vida Por La Patria en el Campo de Batalla. En 1.861 contrae matrimonio con la hermana del Obispo Urbieta, Señorita Úrsula Urbieta en la ciudad de Asunción. Desgraciadamente la madre en vÃsperas del casamiento de Rómulo cayó enferma, motivo que la impidió asistir a esta nupcias; pero a la que se adhirió con veneración, como lo demuestra la presente carta. CARTA
Quiquió y Mayo de 1.861. Mi apreciada hija: con placer he recibido la apreciable tuya fecha 4 del corriente, a cuyo contenido debo decirte aquel refrán, "casamiento y mortaja del cielo baja" bajo este principio me acuerdo del proverbio "buen principio, buen medio, y mejor fin" esto supuesto infiero que el Señor ha echado su Santa Bendición a este nuevo enlace y por lo mismo es mi deber echarles la mÃa con tanta devoción y fe para que continúen en paz y prosperidad, cumpliendo las obligaciones de este estado conforme prescribe la Santa Iglesia hasta el fin, porque dice el EspÃritu Santo, tres cosas agradan a Dios: la concordia entre hermanos, el amor al prójimo y la perfecta unión entre marido y mujer: tres cosas le desagradan, el orÂgullo del pobre, la falsedad del rico y la ……………..del viejo. Por ahora con estas pocas palabras te contesto, esperando tener el gusto según tu carta de verte y de darte un abrazo y después llenarte de bendiciones y consejos tratándote como al mismo pedazo de mi corazón Rómulo José a quien acompañas sinceramente. Dios gude. su importante vida felices años es como desea esta tu nueva madre. Josefa Facunda Speratti Varios años vivieron Rómulo y Úrsula como dos novios sin que el más ligero disgusto empañe su felicidad, hasta que la guerra tuvo que llevarlo a defender su patria agredida por tres poderosas potencias: Argentina, Brasil y Uruguay, [2] encontrando la muerte en Lomas Valentinas donde cayó aureolado de glorias inmarcesibles. [1] El Cnel. Juan Crisóstomo Centurión, es el único ex combatiente de la Guerra del 70, que escribió sobre la misma. Sus memorias están insertas en cuatro tomos. [2] Es de advertir que el Uruguay en sÃ, esa Nación tan querida por todos nosotros, cuna de grandes amigos del Paraguay como son: el Dr. LuÃs Alberto de Herrera, defensor de los derechos de nuestra patria, Rogbert Balparda, talentoso escritor y poderoso puntal de la Juventud Uruguaya, Sánchez, exquisito y brillante poeta; no vino a la guerra en contra nuestra por su propia voluntad, sino obligado por los señores dirigentes del Gobierno, simples instrumentos de los turbios manejos de la diplomacia Argentina - Brasileña. La recalcan los mismos argentinos: Alberdi, GandÃa, etc. Observación: Trascrito tal cual está en la carta con el castellano de la época.  Fuente: Rafael Eladio Velásquez, Separata de Historia Paraguaya Anuario de la Academia Paraguaya de la Historia Vol. XVIII Asunción 1981 |


Señora Da. Úrsula Urbieta.