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La Espada del Padre de la Patria

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La espada fue de un ilustre Gobernador del Paraguay Capitán General Don Fulgencio Yegros y Ledesma y luego de su primer Presidente Brigadier General Fulgencio Yegros

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22 de Mayo de 1811 Imprimir

CON MOTIVO DE LA LLEGADA DE FULGENCIO YEGROS HAY UN TEDEUM EN LA CATEDRAL

El Teniente Coronel Fulgencio Yegros en Itapúa y el comandante Blas José Roxas de Airanda en Corrientes, cumplieron en la fecha prevista la parte que les correspondía en el plan general revolucionario.

De acuerdo con el regidor Ãngel Fernández Blanco, más de cien vecinos europeos fueron apresados por orden del comandante paraguayo de Corrientes quien también se apoderó de los trece barcos surtos en el puerto.

A su vez Yegros puso en seguridad a los 115 españoles de Itapúa y también se incautó de los botes que se encontraban en el río. Ese mismo día se dispuso a emprender la marcha, con sus tropas, en dirección a Asunción, dejando en su reemplazo como comandante interino de la frontera a Vicente Antonio Matiauda. Ya en camino, Yegros se topó con un chasque despachado por su hermano Antonio Tomás con las primeras noticias de la revolución que había estallado en Asunción y de su incruento triunfo. Yegros hizo llegar la carta de su hermano a Matiauda con instrucciones de que se diera a conocer la noticia a las autoridades vecinas dependientes de la Junta de Buenos Aires.

El Teniente Coronel Yegros prosiguió viaje directamente a Asunción, ya sin verse obligado a desviar su camino para unir sus fuerzas con las que según esperaba, el Teniente Coronel Cavañas habría reunido en la zona de las cordilleras.

El 20 de mayo Yegros llegó a la Recoleta, donde pernoctó, para hacer su entrada en la ciudad al día siguiente. Desde Asunción, apenas noticiados de la inminente llegada de quien era considerado el jefe de la revolución, partieron a su encuentro mucha tropa y gente de todas las clases.

Fue así como llegó Yegros a la ciudad a las 4 de la tarde del día 21, con gran acompañamiento. Fue saludado con una salva de once cañonazos y conducido hasta el cuartel.

El día 22 hubo en el cuartel una misa cantada y luego en la Catedral un Tedeum celebrando la feliz llegada del jefe de la revolución. Muchos de sus partidarios creyeron que inmediatamente se haría cargo del poder e incluso se llegó a decir que asumiría el cargo de gobernador. Pero primó el criterio de consultar a toda la provincia sobre el modo de constituir el gobierno definitivo.

La primera idea fue que la consulta se haría solamente con la plana mayor de las tropas y los principales vecinos, pero finalmente se decidió que fuera en congreso general, conforme a la vieja tradición de los cabildos abiertos.

Una notable ausencia fue la del Teniente Coronel Manuel Anastasio Cavañas. Invitado la misma noche de los acontecimientos, cuando ellos fueron adelantados sin esperar ya que se produjera el levantamiento general primeramente planeado, se negó a concurrir al cuartel, respondiendo que sólo acudiría si era llamado por el gobernador Velasco. Otra defección que los paraguayos no pudieron explicarse fue la del comandante Juan Manuel Gamarra, que tan heroica actuación había tenido en la campaña de Paraguarí y Tacuary.

Pintura al óleo alegórica al regreso triunfal del Prócer que fuera recibido con los honores de Jefe de Estado; actualmente en la Casa de la Indepedencia.

 

Fuente:

Libro Efemérides de la Historia del Paraguay – Efraín Cardozo pág. 193 y 194 – Ediciones Nizza Asunción - Buenos Aires 1967